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La importancia del parpadeo

¿Te has preguntado alguna vez cada cuanto se parpadea?

 

Te traigo un reto

 

¿Jugamos?

 

Colócate delante de un espejo y mírate a los ojos.

Vamos a intentar no parpadear durante 10 segundos…

 

¿Estás listo/a?

 

Cuando quieras…

 

¿Lo has conseguido?

 

Bueno, realmente no importa si lo has conseguido o no, lo que reamente importa es:

 

¿Qué has sentido en tus ojos?

– ¿picor?

– ¿escozor?

– ¿dolor?

– ¿sensación de tierra?

– ¿unas ganas irresistibles de cerrarlos?…

 

Pero además de esto…

¿Te has notado “tenso/a” durante el experimento?

 

Por último,

¿Has “respirado” durante el experimento?

Me refiero a una respiración suave, fluida y completa…

 

Te recuerdo que lo único que te pedí fue que intentaras no parpadear.

 

En circunstancias normales una persona parpadea aproximadamente cada o 4 o 5 segundos.

 

El parpadeo sirve para distribuir la lágrima por la superficie ocular y mantenerla hidratada, por otro lado, tiene una función protectora, ya que cerrar los ojos nos ayuda a evitar la luz intensa o los objetos que se aproximan y pueden dañar el sistema visual.

 

El parpadeo también actúa como una forma de descanso para el cerebro, ya que desactiva algunas áreas cerebrales, las encargadas de la visión, y permite que prestemos aún más atención cuando volvemos a focalizarnos en lo que estábamos mirando.

 

A partir de un minuto sin parpadear, se produce una desecación lagrimal en la córnea y comenzamos a sentir molestias, pesadez, irritación, visión borrosa, enrojecimiento ocular…

 

lo que popularmente se conoce como ojo seco,

 

Sin embargo…

¿Has visto a algún compañero frente al ordenador?

Mientras estamos mirando al ordenador, parpadeamos

¡Menos de 5 veces por minuto!

Nos concentramos en la pantalla…, lo que provoca molestias, irritación, visión borrosa, enrojecimiento ocular, tensión…

 

Éste es uno de los muchos malos hábitos que solemos adquirir sin darnos cuenta.

Con la visión consciente nos hacemos conscientes de éste y otros muchos malos hábitos que están dificultando nuestra visión y a través de juegos cambiamos estos hábitos por otros que consiguen que nuestro sistema visual funcione de un modo natural y eficaz.

 

La respiración:

El ojo es un órgano sensorial especial, que es básicamente una extensión del cerebro. Ambos derivan del tubo neuronal y consisten en neuronas.

El cerebro (y los ojos) requiere una cantidad desproporcionada de energía en comparación con su masa corporal.

Esta energía se genera, principalmente, por procesos metabólicos aeróbicos que consumen cantidades considerables de oxígeno. Por lo tanto, las concentraciones de oxígeno en el cerebro son un parámetro importante que influye en la función de las células nerviosas y las células gliales.

Cuando nos concentramos en una tarea, y más si es frente a la pantalla el ordenador, bloqueamos nuestra respiración…

 

Otro mal hábito a eliminar si queremos gozar de una buena visión…

En la visión consciente la respiración es uno de los tres principios que tenemos en cuenta y que practicamos para poder gozar de una buena visión.

Parpadea y respira.

 

 

Autora: Puri Forcadell. Óptico, optometrista y educadora visual.

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